La mora es una fruta perteneciente al grupo de las bayas; es muy perecedera, rica en vitamina C y con un alto contenido de agua.

La planta de mora comienza fructificar a los 6 ó 8 meses después del trasplante. Dependiendo del manejo y cuidado de la plantación, la planta presenta un período de 10 ó más años de producción, la misma que aumenta a medida que crece y avanza en edad el cultivo.

La mora se desarrolla mejor en suelos franco arcillosos, de modo que permita una adecuada reserva de agua y el exceso sea evacuado fácilmente, con alto contenido de materia orgánica ricos en fósforo y potasio. Deben presentar buen drenaje tanto interno como externo, ya que es una planta altamente susceptible al encharcamiento.

Las moras son deliciosas, jugosas y tienen un espléndido color. Pero en su interior, esta fruta  guarda un secreto: es un poderoso antiinflamatorio. De acuerdo con los estudios que se han realizado en varias facultades médicas y laboratorios del mundo, es capaz de disminuir el dolor en los casos de osteoartritis y la artritis, enfermedades ocasionadas por el desgaste del cartílago y de las membranas que protegen las articulaciones.

Otro beneficio de las moras es que son excelentes antioxidantes, propiedad que les permite cuidar el corazón y todo nuestro sistema circulatorio, pues elevan la producción de colesterol “bueno” y reducen la acumulación de grasas en las arterias.

Las personas con tensión alta deben ser muy cautelosas en el consumo de moras, así que si este es su caso, consulte con el médico o nutricionista.

Con mucho hierro, debido a esa maravillosa cantidad de este mineral, son ideales en los tratamientos contra la anemia producida por la deficiencia de hierro. Mantienen alto el número de plaquetas y aumentan el apetito.

Acopio (compra de materia prima)

Febrero – Marzo